Sirenas, Mugen, Merrows o incluso la famosa sirenuca de Cantabria.

Este ser mitológico está presente en muchas culturas, algunas las adoran incluyéndolas en sarcófagos como símbolo de divinidad y otras las odian tachándolas de monstruos. Pero todas tienen en común la morfología pisiciforme de mitad mujer y mitad pez.

Se caracterizan por su extrema belleza con un alto poder de atracción, dominan el canto y la música, y son capaces de proyectar una melodía en la que cualquier marino entra en un estado hipnótico y no puede desvincularse de esta melodia, estos marinos son atraidos a la borda del buque para ver la belleza del monstruo que le va agarrar y sumergir hasta las profundidades del océano para devorarlo.

Según la mitología Griega, eran seres ligadas al mundo de hades, con cuerpo de pájaro y rostro de mujer, poseedoras de una voz hipnótica, y que Vivian en una isla con tres rocas del mediterráneo enfrente a las costas de Sorrento.

Otro relato habla de que descienden de los dioses fluviales de Aqueltto, cuando Hércules derramo su sangre. O incluso que eran las hermosas compañeras de Persefone, y que cuando fue secuestrada por Hades, estas le pidieron a los Dioses que les dieran alas, para ir a buscar a su amiga. Incluso otra versión dice que Demeter las castigo dándoles esa morfología por no defender a su hija.

Si revisamos estas leyendas en nuestro País, no se queda cortas, por ejemplo en el Pais Vasco, las llaman “Itsaslminak” (lamina del mar), cuyas hermosas criaturas peinan sus cabellos con peines de oro. Cuenta la leyenda que quien quiera dominarlas, tenía que robarles el peine.

La contrapartida de este acto es que se enfadaban tanto que agitaban las aguas llevando temporales contra las costas vascas.

Para demostrar que estos seres en otras mitologías no son criaturas monstruosas, en la mitología Nórdica las llaman “Asradi”, habitantes de las aguas heladas del mar del norte, las cuales solo suben a la superficie ciertas noches. Las Astardi, son muy coquetas y reservadas pues se peinan a la luz de la luna y huyen temerosas en cuanto ven al hombre.

Sean ciertas o no, un servidor cree que las sirenas no son seres diabólicos y devoradores de hombres, sino mujeres que desafortunadamente en cualquier mitología han sufrido el yugo de Dioses, Reyes, Héroes u hombre comunes…que las han convertido en seres desilusionados por el amor.

Es por ello que me quedo con la siguiente leyenda del marino que se enamora de la sirena al escucharla cantar acompañada con su lira.

Pues dícese de este marino rudo que al escuchar el cantico se asomó por la borda de su bergantín. Al observar el cabello largo plateado se quedó paralizado. Neftión, que así se llamaba la sirena con ganas de agarrar al marino para llevárselo a las profundidades se quedó paralizada al ver una cara agrietada por el sol, unas arrugas profundas, labios despellejados por la deshidratación del sol, ojeras profundas, y unos ojos azules como el océano…exclamando en voz alta:

¡Nunca he visto semejante belleza!

Los dos amantes al quedarse paralizados mirándose, atrajo la mirada de la Luna que, sorprendida por el amor de estos dos seres tan distintos, les concedió un regalo en honor a la demostración de la igualdad.

Al marino le regalo unas branquias, para respirar bajo el mar, y a la sirena la posibilidad de andar, consiguiendo igualarles entre los dos mundos.

¡Feliz día de los enamorados!.

Hugo Grau Salas